En una noticia que recoge hoy el periódico se realizan dos afirmaciones interesantes:
1. Que la lectura es una modalidad de ocio pasivo, vamos igual que el ajedrez que tampoco se quería considerar por estos lares como deporte ya que no suponía ’desgaste’.
2. Que mientras aquí parece que cada vez nos gusta más trabajar, las sociedades nórdicas van dedicando más tiempo al ocio.
Señal clara del mundo al revés y de que nuestra deseada convergencia con Europa no parece ir por el camino más adecuado.