‘El tiempo es un elemento extraño, un elemento de la vida, y no se puede medir según su propia medida; ya sus compañeros, los escritores clásicos de la antigüedad, constataron que un momento, un momento pleno, puede ser más duradero que los años o las décadas precedentes que no han sido plenos’
(Marai, S.; La amante de Bolzano, Salamandra, pag. 174)