“Del mismo modo que nos cuestionamos la grave situación de un no lector, ¿por qué no hacer lo propio con quien solamente sabe llenar su ocio con la lectura? ¿Por qué se considera que quien lee es el sujeto normal, ideal, frente al que no lo hace?” (Víctor Moreno; No es para tanto; Divagaciones sobre la lectura, pag.23)