Casualmente, he tenido que viajar hoy a Zaragoza por motivos de trabajo. Viaje de los de ida y vuelta y en los que no hay tiempo para saludar a los amigos.
A la llegada a casa por la noche y al recoger el correo me encuentro entre la correspondencia la Agenda-catálogo que la librería Cálamo viene ya editando hace tiempo. Junto a ella, y ya por cuarto año, llega también la papeleta de votación de los libros candidatos al Premio Cálamo al Libro del año. Tomo, como ciempre, buena nota de aquéllos que me han pasado desapercibidos y enredo entre las páginas de internet para buscar algunas referencias.
La búsqueda, me vuelve a demostrar que sigue habiendo espacio para las librerías que apuestan por su propia selección y algunos editores deberían ser más conscientes de ello. Entre los 12 libros propuestos hay, por lo menos uno que no aparece en la web de una de las grandes librerías. Quizás porque ha sido editado por Editorial Minúscula y parecería una contradicción. El libro en cuestión es La chica de seda artificial de Irmgard Keun.
Seguro que merece la pena.