Hoy he vivido el relato, de lo que fue una experiencia amorosa querida en un momento, sentida en todo el tiempo y sufrida en su largo final. Lo valoro por venir de quien ha venido y por lo que tiene siempre de misterioso, por lo menos para mí que, a veces, en los momentos-tiempos más inesperados salen a la luz esos pequeños trozos de historia-vida que tienen una gran importancia vital en las personas.
Casualmente, la frase que venía ’rebotada’ en este seguir el año, y la frase que provocó la respuesta eran las siguientes:
- En realidad solamente conocemos bien lo que amamos (Leonardo Boff; La voz del arco iris, Trotta, pag. 78)
A la cual me respondían
- ... Un poco más allá: "Sólo conocemos lo que amamos y sólo amamos lo que conocemos".
Quizás, todo ello, ante una reunión de trabajo que hemos mantenido posteriormente nos ha hecho a todos estar más sensibles en relación a la importancia y el valor de las experiencias y a la necesidad que todos tenemos de vivir la vida de primera mano y no a través de ’realidades virtuales’.