Si es preciso un farmacéutico para comerciar con productos que afectan a nuestra salud física, no es descabellado pensar que se necesite un experto dispuesto a velar por nuestra salud mental y cultural. Si tiene usted dudas, consulte a su librero. Le ayudará seguro y, además, suele encantarles charlar. (Alicia Giménez Barlett. El Mundo 29-04-01)