He leído, aunque no sé con certeza si es reciente, la aprobación en Extremadura del Pacto Extremeño por la lectura. Ya hace tiempo que en algunas otras Comunidades existen pactos o acuerdos parecidos. Así ocurre, por ejemplo, en Andalucía o el Plan de Fomento de la Lectura del Ministerio que parece no tener definidas, por lo menos no aparecen en la web, las líneas de actuación del 2005 en adelante.Sí aparecen, en cambio, algunas sugerencias desde Moncloa para el 2005.
En marcos más amplios nos encontramos, también, con esbozos de planes en Iberoamérica, al igual que en Instituciones que llevan tiempo trabajando sobre el tema.
¿Tiene sentido tanto plan para tan poco conseguido?. ¿Qué aportan de sustantivo los unos sobre los otros?. Cuando desde el Ministerio de Educación y Cultura se inició en su momento el trazado de las posibles líneas maestras del Plan parecía preocupar más, a veces, el no ’pisar’ callos que el realizar una propuesta global y coherente.
Todavía, quizás por miopía, no he visto en ninguno de los planes ni en sus desarrollos posteriores, unos objetivos, se cumplan o no después, a conseguir.
Se deberían suponer dos cosas básicas: la primera que los planes sobre la lectura deberían aumentar el porcentaje de lectores y/o, al mismo tiempo, la intensidad y calidad de los que ya lo son, pero nada de esto aparece con claridad. La segunda, es que no parece tener sentido hacer planes en los que algunos de los medidaores claves no aparezcan suscribiéndolos y, algo de esto, pasa, por lo menos en el de Extremadura.
Con el año del Quijote, la lectura, se nos perderá entre los ’Molinos de Viento’ de los Congresos y los libros regalados.