El mundo del libro parece, todavía, no haberse dado cuenta de que los excesos nunca son buenos. A este sector le es perfectamente aplicable, en estos momentos, gran parte de las ’teorías’ de la Infoxicación.
Ayer, en el programa Estravagario que dirige Javier Rioyo estuvieron presentes tres libreros, reflejo de alguna manera de tres realidades libreras distintas, la historia de Méndez, el compromiso de Fernando Valverde y la culturalidad y ’centralidad’ de Estrella y Oletvm, pero con muchos puntos importantes en común. Quizás, el más llamativo, en el marco del programa, fue el ’papel’ de prescriptores que jugaron al final, junto con su defensa de la pequeña y mediana editorial, no tanto por el tamaño, sino por el papel de diversidad y recuperación que, en muchos casos, están jugando. Ello no fue inconveniente para que recomendasen, también, libros de algunas editoriales pertenecientes a los ’grandes grupos’.
Volviendo a lo que hoy nos trae a cuento estas líneas, creo que se definió con sutileza cuál debería ser una de las líneas políticas a seguir en relación a las publicaciones y a lo que se publica. Ya se llevan muchos años en el sector hablando de que la cantidad de títulos que salen a la calle no tienen sentido, que se edita mucho más de lo que el mercado puede asumir. En fin que, todavía, siendo un sector cercano al conocimiento y al capital intelectual sigue funcionando con la lógica de la producción industrial.
Lógicamente no van a ser los libreros quienes digan lo que no hay que publicar, pero utilizando como argumento inteligente lo que allí y ayer mismo se dijo de ’dejar de lado lo prescindible’ quizás sea bueno que las librerías empiecen a dar ejemplo de ello y siguen apostando, en unos casos y en otros empiecen, dentro de su variedad y diversidad por apostar por lo ’imprescindible’.
Ayer nos dieron 9 buenos motivos con los libros que recomendaron y que habían leido. Esperamos que cunda el ejemplo.