He disfrutado en Madrid, invitado por la Fundación Alternativas, de una comida-encuentro-debate-lluvia de ideas sobre y en relación a Europa y la cultura.
Me he encontrado en la misma con algunos ’viejos’ conocidos del sector y acompañado de personas a las cuales uno sólo tiene ocasión de leer o ver en los ’papeles’.
Allí estaban, entre otros, y sin que el orden indique grado, José Antonio Marina, Daniel Innerarity, Fernando Schwartz, Fernando Delgado, Suso de Toro, Santos Juliá, Rosa Regás, Carmen Riera, Fanny Rubio... y unos cuantos más hasta unas cuarenta o cincuenta personas.
En estos ámbitos y ambientes, si uno está atento y escucha siempre se crea un espacio para la reflexión personal y colectiva. Para la colectiva hubo el tiempo que hubo, la duración de la comida. Para la personal siempre queda el tiempo posterior.
Sin ánimo de ser exhaustivo, señalo algunas de las reflexiones e ideas que, pasadas por mi tamiz, más me han llamdo la atención.
Las escribo, también es conveniente decirlo, desde una postura excéptica no sólo ante Europa sino ante cualquier intento de hacer coincidir, de una manera u otra, espacio de decisión con territorio y palabras que representan más de la realidad que abarcan, convirtiéndose, al mismo tiempo y con ellos, en posibles barreras excluyentes.
Son, en este sentido, dos ideas las que, fundamentalmente, me han llamado la atención. la primera, no cronológicamente en el ámbito de la comida, fue expresada por Santos Juliá y que se podría describir como la "la movilización en función de una frustración" entre las, vayamos a decir, personas mayorex, o las que han vivido de cerca la experiencia de la guerra y la postgerra. Junto a ello, y como segunda idea, la expresada por Daniel Innerarity, en la línea de reivindicar la búsqueda de un postnacionalismo para superar la situación existente.
Ambas ideas me plantean un serio dilema: los que no nos sentimos frutrados, que es, en el fondo, una llamada a las emociones, y los que no buscamos ámbitos territoriales ¿dónde nos situamos?.
Y, en todo esto ¿dónde queda la cultura?.
’Desde el comienzo de la civilización hasta ahora, la cultura ha precedido siempre al mercado...La razón estaba en que la cultura era la fuente de la que manaban las normas de conducta sobre las que se producía el acuerdo...Cuando la esfera comercial comienza a devorar la esfera cultural...amenaza con destruir los mismos fundamentos sociales que dieron lugar a las relaciones comerciales’ (Rifkin,J.; La era del acceso. La revolución de la nueva economía; Paidós; Barcelona 2.000, pag. 22-23)