
Se acaban de celebrar, ayer, elecciones en el País Vasco. Como siempre, en el calor y la ’euforia’ de la noche, todos han ganado y todos se muestran satisfechos. Perece que aplicasen la teoría de juegos en las palabras, pero poco en la realidad, pensando que si ganan todos también ganaremos los ciudadanos.
PNV-EA por ser la fuerza política más votada, aunque haya perdido 100.000 votos. En los fríos números sería cierto que son los que han ganado.
El PSE-EE, que es el único partido que ha subido en votos, se considera ganador por cambiar la tendencia y recuperar el segundo puesto.
Ambos, PNV y PSE, reclaman la centralidad.
El PP por haber conseguido mantener una cuota de 15 parlamentarios cuando todos parecían augurarle una mayor debacle.
EHAK, por haber aglutinado el voto de la izquierda abertzale. De hecho ha sacado más votos que los que sacó Batasuna en las últimas elecciones.
Ezker Batua, aunque no ha conseguido los 100.000 votos que deseaban por seguir manteniendo sus tres diputados.
Aralar, por conseguir por primera vez entrar en el Parlamento Vasco.
En estas elecciones, lo explico para los de fuera, hay un hecho francamente curioso que, en algún momento, los partidos deberán explicar y ponerse a ello para solucionarlo. El hecho es el siguiente: se eligen 75 parlamentarios, 25 por cada Territorio Histórico lo que supone que el voto de un alavés vale cuatro veces más que el de un vizcaíno. Uno no consigue entender por qué esto es así.
Los partidos se van a tener que sentar a hablar, pactar y negociar.
Amos Oz en su estupendo libro Contra el fanatismo señala algunas reflexiones que me permito traerlas a colación.
- Relativismo: Imposible no desarrollar un sentido de relativismo, un sentido de la perspectiva, y cierta triste ironía sobre cómo el ocupado se convierte en ocupante, el oprimido en opresor, sobre cómo la víctima de ayer puede fácilmente convertirse en verdugo, sobre la facilidad con que cambian los papeles. (Amos Oz; Contra el fanatismo; Siruela, pag. 81)
- Iguales: La semilla del fanatismo siempre brota al adoptar una actitud de superioridad moral que impide llegar a un acuerdo. (Amos Oz; Contra el fanatismo; Siruela, pag. 21)
- Finales abiertos: La habilidad de existir en situaciones con final abierto, incluso de aprender a disfrutar de dichas situaciones, de aprender a gozar de la diversidad, puede también ayudar… Intento hacer hincapié en la necesidad de imaginarnos unos a otros. (Amos Oz; Contra el fanatismo; Siruela, pag. 34)
- Acuerdos: En mi mundo la expresión “llegar a un acuerdo, a un compromiso” es sinónimo de vida. Y donde hay vida hay compromisos establecidos. Lo contrario de comprometerme a llegar a un acuerdo no es integridad, lo contrario de comprometerme a llegar a un acuerdo no es idealismo, lo contrario de comprometerme a llegar a un acuerdo no es determinación. Lo contrario de comprometerme a llegar a un acuerdo es fanatismo y muerte. Llevo cuarenta y dos años casado con la misma mujer, así que algo sé de acuerdos. Y cuando digo acuerdo no quiero decir capitulación, no quiero decir poner la otra mejilla al rival o a un enemigo o a una esposa, quiero decir tratar de encontrarse con el otro en algún punto a mitad de camino. Y no hay acuerdos felices: un acuerdo feliz es una contradicción. (Amos Oz; Contra el fanatismo; Siruela, pag. 92-93)
Todo esto vale no sólo para la política, sino para cualquier tipo de organización y relación. Os puedo asegurar que, también, vale, por lo menos, para la vida empresarial.