Dejar que el trabajo ocupe la mayor parte de nuestras vidas es una locura. Hay demasiadas cosas importantes que requieren tiempo, como los amigos, la familia, las aficiones y el descanso. …Cuando el trabajo engulle tantas horas, el tiempo que queda para todo lo demás es mínimo. Incluso las cosas sencillas –llevar los niños a la escuela, cenar, charlar con los amigos- se convierten en una carrera contra reloj. Una manera infalible de lograr ir más despacio es trabajar menos. (Carl Honoré; Elogio de la lentitud, RBA, pag. 159)

Autor: Natxo Gómez
... pero para trabajar menos, lo primero ... “hay que tener trabajo”. Hay también que sentirlo con intensidad, ... pero no con urgencia, ... Hay que disfrutarlo, ... pero con mesura ... sin volvernos adictos ... Y hay que ser capaz de mantener el siempre complicado equilibrio entre la energía que éste nos demanda, y la que nos gustaría dedicar a "otras ocupaciones" (mucho más necesarias, placenteras y vitales ... pero que a veces deseamos, añoramos, no poseemos e incluso magnificamos)... conscientes de que ese equilibrio (bendito equilibrio casi imposible alcanzar ... y un completo sueño mantener) es el sumatorio "cero" de tales fuerzas.
Fecha: 06/05/2005 11:34.

Autor: alvaRo
Leía estos días un libro de conocido Johnson Spencer (Mi minuto esencial "Mejore sus relaciones profesionales y privadas en un minuto") en el que viene a decir que para dedicar tiempo a los demás, y tiempo de calidad, lo primero es dedicarse tiempo a uno mismo. Un libro al que le sobrán páginas, pero que tiene un menaje de fondo nada despreciable.
Fecha: 10/05/2005 20:08.