Imposible no desarrollar un sentido de relativismo, un sentido de la perspectiva, y cierta triste ironía sobre cómo el ocupado se convierte en ocupante, el oprimido en opresor, sobre cómo la víctima de ayer puede fácilmente convertirse en verdugo, sobre la facilidad con que cambian los papeles. (Amos Oz; Contra el fanatismo; Siruela, pag. 81)
Una propuesta de actitud y punto de vista para que en este País abramos las puertas a la esperanza tal y como recoge Marixabel Lasa en su carta abierta.