Raramente se observa la gratitud en los hombres; los agradecidos no saben generalmente cómo exteriorizarla, se sienten cohibidos, callan avergonzados y, con frecuencia, deseando ocultar sus sentimientos, se muestran con una extrema torpeza” (Madeleine Bourdouxhe; La mujer de Gilles; Siruela, pag. 66-67)