Nadie rehuse proclamar su fe en la democracia, pero lo cierto es que la fe siempre se refiere a aquello que no existe. La fe, en todos los casos, sólo es necesaria cuando la cosa no está aquí o no hay signos convincentes de que se encuentre en algún lugar. (Vicente Verdú; El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción, Anagrama, pag. 97)