Con motivo del 21º encuentro sobre la edición en la
Menéndez Pelayo los editores exigen al Gobierno y en concreto al Ministerio de Cultura lo que no han exigido ni al anterior gobierno ni se exigen a ellos mismos: un
pronunciamiento claro sobre el mantenimiento del precio fijo.
Los pronunciamientos suelen valer de poco si no hay voluntades de fondo. Lo lógico, supone uno, sería que la editorial que parece causante de todos estos males haya sido ya expulsada del Gremio de Editores. Esto sí sería un pronunciamiento claro por parte de los editores. Se supone, también, y teniendo en cuenta que las asociaciones tanto de editores como de libreros son de carácter privado, que los libreros habrán dado un serio toque de atención a quien se considera que pone en peligro el sistema de precio único o le habrá inivtado a irse de la Asociación.
Sería bueno que antes de exigir a otros y situarlos como aparentes responsables de lo que pasa en relación al precio se aplicasen medidas ’depuradoras’ internas.
Quizás la pregunta sería: ¿Demuestra el sector con sus hecho y no con las declaraciones que quiere el precio fijo?
Los lectores tenemos derecho a saber a qué juegan los editores, distribuidores y libreros.
Todos saben, además, que los borradores legislativos que se manejan reflejan el mantenimiento del precio fijo. ¿A qué se está jugando entonces?
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