Editar me permite: explorar, descubrir, apostar; compartir placeres y entusiasmos; practicar una variada gimnasia mental; subirme de vez en cuando a las montañas rusas y otras atracciones; seguir desde el principio la excitante metamorfosis que conduce del manuscrito al libro. Y durante el trayecto ‘escribir’ una particular novela-río: el catálogo de Anagrama. (Jorge Herralde; El observatorio editorial; Adriana Hidalgo; pag. 11)