
Teníamos abandonado nuestro territorio más cercano, Bizkaia, quizás por haber encontrado en Cantabria estupendas casas y hoteles en los que pasar tranquilos fines de semana.
Desde que abrió, ya sabíamos de los planes a través de Emilio, uno de los artífices de la idea, le habíamos seguido la pista y este último fin de semana de julio hemos podido disfrutar de una maravillosa estancia en
Ansotegi.
Una antigua ferrería reconvertida en un precioso hotel puesto con gusto y cómodo para los huéspedes. Con un maravilloso espacio central de estar que sirve de punto de encuentro y paso hacia todas las zonas, visible desde todas las alturas del hotel y coronado por una majestuosa viga de piedra.
Peio y Olaia, la ’generación’ más joven de la familia atienden con cercanía y acierto haciéndote estar ’como en casa’ pero ¡qué casa!.
Si además se dispone unos alrededores de mar (Lekeitio, Ondarroa) y montaña (Markina, Bolívar, Zenarruza) y hay ocasión a la noche de cenar (¡gran idea la del menú a 15 euros!) en el propio hotel. Mejor que mejor.