Un editor debe ser un radar y una esponja de su tiempo y sociedad y ver lo que es necesario para el lector potencial y, entre otras cosas, detectar:
- Lo que existe en el marco de su tiempo y merece ser comunicado al público;
- Lo que, sin existir (en el sentido de ser público), debe empezar a ser formulado (proponer temas, textos, personajes y valores), y
- Lo que ha existido y debería ser rescatado. (Jordi Nadal y Paco García,
Libros o velocidad ; Fondo de Cultura Económica, pag. 5-6)