En este
fin de semana último al que hacíamos referencia ayer ya dijimos que tuvimos que disfrutar de dos hoteles distintos.
El segundo, primero en el tiempo, en el que estuvimos fue el de
Donamaria’ko Benta. Nos gustó, pero encontramos una gran diferencia entre el restaurante, precioso y ubicado en un caserío a unos 25 metros del hotel y el propio hotel, donde encontramos unas habitaciones, en nuestra opinión, un poco desangeladas.
El trato espléndido y la conversación del desayuno con Elixabete y dos amigas de Madrid, una ya jubilada y otra a punto, sobre el tiempo el viajar y lo que uno busca en la vida no tuvieron desperdicio.
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