• La labor de un editor literario no consiste en vender productos sino en descubrir a los mejores escritores de su tiempo y editar libros de la forma más cuidada y exigente posible. Con la esperanza y la obstinación infatigables de convencer a los lectores de que también para ellos son libros necesarios. (Jorge Herralde; El observatorio editorial ; Adriana Hidalgo; pag. 160)Luis Mateo Díez ha realizado unas
declaraciones de la cuales no parecen salir excesivamente bien parados algunos editores. De la misma se pueden entresacar algunas afirmaciones que, algunas, insisten en temas ya históricos y a los cuales los editores no se atreven a meter el diente, por algo será, y otras, quizás más novedosas:
- La contradicción entre lo mucho que se edita, en España, y lo poco que se lee, aunque es más que hace unos años. Ya no vale la justificación de la exportación.
- Los editores editan para los no-lectores y abandonan al verdadero lector. Basta con ver la lista de los libros
más leídosPregunta: ¿Si los hábitos los miden los que editan libros para no lectores realmente se conseguirá avanzar algo en la creación de nuevos lectores o sólo aumentará la producción sin sentido?. El sector del contenido con sentido se sigue moviendo en la era de la industrialización sobreproductiva.