Al Consejero vasco de educación parece agradarle el dar consejos generalistas basados en la mera observación superficial.
Con la gratuidad y el costo de los libros a vueltas se ha descolgado con una simpleza que demuestra poco conocimiento que se supone debe ser fruto de la educación. Así, El Correo de hoy recoge su crítica a los padres que invierten más en ocio que en formación.
Quizás, el Consejero deberia preocuparse de la política inversora de su departamento, de qué modelo de escuela se está primando con ella, la pública, la privada, la concertada, de qué peso tienen las inversiones del Gobierno Vasco en Educación y Cultura en relación a otros departamentos, de saber con más precisión quiénes son los que hacen colas para las compras de las consolas. Yo, señor consejero como no he ido ni siquiera las he visto.
Más triste es que el Señor Consejero vea la Educación como un gasto y no como una Inversión. Esto sí que es preocupante y sobre todo, teniendo en cuenta que su pasado fue el de Diputado de Promoción Económica en Bizkaia. Preocupante, finalmente, que no sea capaz, por lo que dice, de valorar los aspectos formativos y educativos no formales e informales que los espacios y tiempos de ocio pueden tener.
Esperemos que se forme, aprenda y no se salga por la tangente