Había escuchado el otro día en la radio que, sito de memoria, una editorial había
donado 500 ejemplares para realizar una acción de bokkcrossing en Bilbao. Hoy veo la confirmación en
El Periódico.
Leyendo, por encima las características del
bookcrossing y creo que está más pensado para la individualidad, para el uno a uno, para los libros leídos por personas. Es curioso cómo se puede cambiar el sentido de una propuesta utilizando sólo su mecánica.
Esto puede acabar ocurriendo con otras posibles iniciativas abiertas que existan. Al final en un planteamiento de intercambio gratuito, en el sentido de no pago, pero sí de gran valor (recomiendo y dejo lo que me gusta), se pervierte al convertirlo en un dejar masivo para conseguir ganancia a medio aunque el libro que se deje no guste.