Dándome el jueves un paseo madrugador por Zaragoza antes de afrontar una reunión con gente de barcelona, Zaragoza es un excelente punto para reuniones entre Bilbao y Barcelona, me encontré con una librería para mí desconocida, pero cuyo nombre a esas horas y lo que pude entrever más allá del escaparate que, como debe ser, permitía ver el interior del espacio me atrajo de manera inmediata.
Se llama
Los portadores de sueños. Nombre que me resulta atrayente por lo que tiene de atrevido, de enlace con una de las facetas que el libro puede llevar consigo siempre que seamos capaces de captarlo, por su dimensión de futuro y creación y porque, por lo que me contaron posteriormente, refleja la idea y el espíritu de lo que sus promotores quieren llevar adelante.
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