Hoy día los medios de comunicación magnifican la lectura, y las instituciones promueven un sinfin de actos con los que se trata supuestamente de inducir a la gente a leer. No creo en ellos. Se ha hecho del mundo del libro una feria de vanidades, y no hay poderoso que no alardee públicamente de sus lectura. La lectura se ha transformado en un mero ornamento, un signo de distinción, el de lña pertenencia a esa nueva clase que es la clase de los nuevos ilustrados. Es una vez más la visión burguesa de la cultura, que ve en ella una propiedad más sutil que las otras, un vehículo para dejar constancia ante el resto de los mortales de su supuesta excelencia (Gustavo Martín Garzo)
Para inculcar esta visión creamos ferias especiales, también, para niños donde los titulares parecen sólo preocuparse del
"tamaño". Esperemos, por lo menos, que esa librería que se anuncia como la más grnade del mundo esté atendida por los mejores libreros del mundo.