Me había llegado a través de Les Punxes la notificación de la creación de una nueva editorial, Atalanta, por parte de Jacobo Fitz-James Stuart Martínez de Irujo, conde de Siruela.
Ayer el País Semanal incluye una amplia entrevista con él y hoy veo recogida también en El País la referencia a la exposición abierta en Nueva York sobre el Diseño Editorial que también es citada en la entrevista.
Algunas afirmaciones que me han parecido fráncamente interesantes:
Sobre las pautas editoriales:
Hacer pocos libros en lugar de muchos. Se trata de elegir, no de abarcar.
Dedicar todo el tiempo que requiera cada uno de los libros en su realización, en lugar del menos posible ‘porque es más rentable’.
Entrevista en Letras Libres
No seguir las pautas del mercado, sino intentar adecuar al mercado tus propias propuestas.
No buscar nada nuevo ni ‘original’ en el diseño, sino algo auténtico y perdurable. Lo nuevo es lo que antes envejece.
Tratar de buscar belleza –es decir, armonía de formas y colores– frente al relativismo (un poco gregario) de las estéticas instantáneas.
¡Guerra al plástico! Es un material anticuado y desagradable. Las encuadernaciones plastificadas son una rémora del siglo pasado. El plástico representa el triunfo de lo funcional frente a lo sensual. Y la sensualidad es el mejor acompañante de lo intelectual.
Revindicar la encuadernación en papel, un material más acorde con el sentido del tacto. Estudiar a fondo todos los problemas que esto puede producir para la durabilidad del libro.
Estudiar que el libro pueda abrirse perfectamente en las manos. (Lo contrario es una descortesía elemental con el lector).
Cuidar al máximo las tipografías, interlineados, espacios blancos para los dedos, tamaño de la letra, etcétera. Son los fundamentos para un buen uso del diseño”.
El papel de los canales: Pienso que la alta cultura no será definitivamente engullida por la cultura de masas gracias a la existencia de dos mundos antitéticos: por un lado, los buenos libreros que seleccionan y mantienen la calidad de la oferta editorial, y por otro lado, Internet, que permite a cada usuario informarse adecuadamente desde su casa de los libros que le apetece comprar.