Primero fue
Google. Después vino el inicio de
respuesta europea encabezada por Francia. Ahora llega
Yahoo. No son los únicos. Mientras tanto y a nivel más local sigue habiendo alternativas de oferta de contenidos digitalizados con un interés de abarcar más o menos. Sin dar muchas vueltas ahí tenemos el ejemplo dela
Biblioteca virtual Cervantes.
Un mismo medio, en todos los casos, pero distinta filosofía y fines. Por detrás la discusión y el debate de la utilización del medio (internet) para el posicionamiento de, por lo menos, la lengua, la obra cultural relevante, el tratamiento a los derechos de autor.
Primera conclusión: ninguna opción será universal y pública. Con ello, el primer mito está ya por tierra.