Ocurrió durante el Líber. Fue de lo más interesante e impactante.
La escena no se desarrolla en el espacio expositivo, sino en uno de los comedores de la feria al mediodía. Tres profesiuonales nos dirigimos a la mesa y una de las cocineras nos comenta. ¡Qué caros son los libros!. Casi, sin dar tiempo a una explicación más detallada salen de nuestras bocas los discursos tópicos y típicos comparativos con otros "intrumentos" de ocio y entretenimiento incluidas las consabidas copas.
Ella escucha y calla. Nos deja terminar nuestro hilo argumental y, al final del mismo, dice: No, si yo tampoco tomo ni hago nada de eso. Yo sólo quiero leer Los Pilares de la tierra, pero he ido a una librería, he preguntado su precio y la edición con letra grande es excesivo para mí. Y añade: en mi vida sólo tengo tiempo para ir de casa al trabajo, del trabao, al mercado y del mercado, de nuevo a casa....
Nuestro discurso del tiempo y del gasto que hacemos en el mismo, más típico de individuos medianamente pudientes de tiempo y dinero se había venido abajo.
Fuimos conscientes de que los discursos que se mantienen sobre la lectura e incluso gran parte de las acciones que se llevan a cabo son clasistas. Quizás, una de las acciones que pueda acabar teniendo algún fruto son las bibliotecas en el metro, pero, en concreto la de Nuevos Ministerios me pareció inalcanzable.
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