Cuando un hombre me pide que le dedique un libro para él, quiero levantarme y abrazarlo. Hay un dato que me consoló mucho: los lectores de ficción son en un 90% mujeres. Cuando presenté mi libro en San Isidro había sólo mujeres. Y el dueño de la librería me dijo: La semana pasada estuvo aquí Saramago y era el mismo público, no había hombres. Ese descubrimiento no es nuevo; surgió a partir del auge de las escritoras de mi generación. (
Ángeles Mastretta)