Un buen día, nos dimos cuenta de que se había producido un cambio cualitativo en la relación, que empezaba a poder calificarse de amistad. Y es éste un sentimiento que surge, con más frecuencia de lo que creemos, en encuentros de los que no se espera que ocurra nada extraordinario. Sin embargo, la vida me ha enseñado que la amistad es, en verdad, algo extraordinario. (Henning Mankell; El hombre soriente; Tusquets, pag. 29)