Liberarse de la propia cultura cuesta muy caro. Por eso es tan importante tener una identidad propia, distinta, y una idea aproximada de nuestra fuerza, valor y madurez. Sólo entonces podremos encarar confiadamente otra cultura. De lo contrario, nos recluiremos, temerosos, en nuestro escondite y nos aislaremos de los otros. Tanto más, por cuanto el Otro es un espejo en el que atisbamos o nos observan, que desenmascara y desnuda, y que preferiríamos evitar. (Ryszard Kapuscinski ; La Nación; El encuentro con el otro )