Merece la pena, por lo menos leído desde la distancia, la actitud del ya ex-presidente de los libreros de viejo de Sevilla que ha dimitido ante los malos resultados, supongo que será también consecuencia de otros factores, de la Feria de Sevilla.
Por lo menos, aquí parece que se puede enseñar algo a los políticosy, quizás, también al sector. Repasando, así de memoria, no recuerdo en los últimos años a nadie que haya dimitido dentro de las Instituciones sectoriales, no me refiero a las públicas, sino a las privadas del "libro nuevo". Y la verdad sea dicha, ni todo se ha hecho bien, algunas cosas se han hecho muy mal, ni, a veces, se ha administrado el dinero con criterio.
Al primero que lo haga habría que darle un homenaje. Los viejos, en este caso los libreros (de viejo) siempre tienen cosas que enseñarnos.