Anaya y algunos otros editores tienen la extremada delicadeza de felicitar la Navidad con libros realizados expresamente para la ocasión.
Ayer, al llegar de Madrid, me encontré con Un radiante silencio que hoy mismo leeré.
Si ya la jornada de ayer y anteayer en Madrid fue un auténtico regalo sólo enturbiado por los problemas con el ordenador al llegar, este libro-regalo-recuerdo es la guinda a las puertas de la Navidad.