Dice así en la agenda:
Un sanatorio para tuberculosos en medio de los Alpes puede ser el mejor sitio para la iniciación intelectual y erótica de un joven ingenuo en la Europa decadente a las puertas de la primera guerra mundial. Sentados en sus tumbonas, ajenos al transcurrir del tiempo, un puñado de personajes tan dispares como inolvidables representan la condición humana con todos sus clarooscuros. La ironía, la erudición y la agudeza para mostrar las contradicciones sociales y espirituales de su época hacen de "La montaña mágica" una obra fundamental de la literatura.
Lo seleccionó Santos Ochoa y también le ha gustado a Antonio María Ávila