Como la lectura requiere un ritmo lento y, como ya han dicho otros, la velocidad, al fin y al cabo, es una forma de fascismo, no pasa nada por hacernos eco y por retoamr unas jornadas celebradas en el mes de octubre de 2005 sobre el tema genérico de lectura fácil.
Las palabras, así planteadas, nos pueden llevar a la ambigüedad. Una posible lectura de las mismas sería que es fácil leer y otra, casi totalmente, opuesta sería poder tener facilidad para leer. Por aquí van los tiros. En la medida en que somos una sociedad donde el código lector, sean muchos o pocos los que lean es básico para la integración, la dificultad de acceso al mismo, por motivos diversos, se convierte en una auténtica barrera de entrada social.
Para intentar analizar y paliar este fenómeno existe ya una Asociación que ha empezado a trabajar en esta línea: la Asociación Lectura fácil y estas son las conclusiones de las Jornadas celebradas en Octubre.
Sería bueno que los Planes de Fomento de la Lectura para que sean, realmente, plan de fomento para todos las tengan en cuenta.