Por mi parte, prefiero acariciar que apresar, tomar algunos desvíos agradables en mi camino que ir directamente hasta la meta, permanecer en el umbral de un rostro, de un ser, antes de acercarme a él, pasar por simple antes que parecer estar informado de todo. (Pierre Sansot; Del buen uso de la lentitud; Tusquets, pag. 121)