No esperaba a finales de diciembre un correo de Alfons, que agradezco, para decirme que Ramón contactaría conmigo. La relación con Alfons y con Infonomía se tejió en red. Alguna vez he escrito la historia. Alfons no fue en ese proceso el núcleo principal, sino que núcleos, nodos aparentemente secundarios me llevaron a él.
Yo aún recuerdo las oficinas, y la comida, el arroz compartido al borde del mar, con Jordi, Xabier, Alfons y un servidor. Otros contactos ha sido posibles a través de Infonomía, ya lo he dicho también muchas veces y también, ahora, te vas encontrando, casi con sorpresa con personas que comparten ese ya "espacio social".
Que hablen de uno y encima bien en Infonomía es para mí un orgullo que agradezco y quiero compartir también con esa red que aparece al final del artículo de gente e instituciones diversas que sirven de marco de trabajo y, en otras ocasiones, de sustento personal.
Hay también personas que cubren esa misión, pero ellas y ellos ya saben quiénes son.
Una inyección de ilusión.