Me ha llamado la atención ver que hay alguien que piensa más allá del teclado y ve que, a veces, ese pensar, le lleva, precisamente a recuperar elementos y objetos casi perfectos en sí mismos, en su redondez, su vistosidad, sobre todo las de cristal, su capacidad de atracción sobre niños y mayores.
Así que para este fin de semana para muchos padres, madres, niños y niñas qué mejor disfrute que el de las canicas y de un libro: dos de los instrumentos educativos, comunicativos y mediadores más avanzados y dejémonos de tonterías. Seguro que con ello superamos el peligro de incomunicación cada vez más frecuente entre tanta máquina y palabrería.