Bello, duro, sereno y lúcido el texto de Juan Varela fruto de su propia experiencia y situación vital.
Leerlo, pensarlo, interiorizarlo y luego.... casi con seguridad tener que volver a poner en su lugar, resituar se dice, gran parte de nuestra escala de prioridades, hecha trizas por el mal-vivir diario.
El dolor, como decía Chivite, nos hace ver de otra manera.