Mañana en Bilbao lluviosa y destemplada. Levantada tardía. Desayuno en la cama, encima servido. Música escogida cerquita de la oreja. Un libro recién empezado la noche anterior y... el disfrute de poder seguir leyendo sin prisa y con todo el tiempo a disposición propia.
¿Quién? ¿Yo?. No. Mi hijo.
Pero nosotros disfrutamos viéndolo y oyendo la música.
Bien mirado, la cama es un gran invento y el libro otro.