Parece que los anuncios de devolución por parte de algunos libreros se empiezan a cumplir. Parece, también, que algunas de las librerías de referencia o de las grandes no se adhieren al mismo.
Parece, también que lo siente más el catalán que el castellano. Este hecho sólo tiene una lectura: el catalán es minoritario y menos importante en la cifra de negocio y facturación de las librerías. La devolución y lo que se devuelve, guste o no guste, esconde una apuesta comercial.