El Departamento de Educación del Gobierno Vasco tiene una actuación extraña y poco clara en lo conceptual.
Por un lado y en relación a sus políticas de gratuidad pretende que los libros de texto como aparente bien público queden en manos de los centros. por el otro, no importa, en cambio, que el curriculum al que tienen que responder, en parte o en todo, dichos libros, haya sido redactado y elaborado, hasta ahora y principalmente, desde el ámbito privado, es decir, las ikastolas y los colegios de la Iglesia.
Resulta difícil de entender este afán de controlar la mediación (libro de texto) sin haber hablado con los mediadores (editores, distribuidores, libreros, autores...) y dejar que las bases de nación queden en manos del "sistema educativo paralelo".