Aquello que, tal y como se nos ha recordado multitud de veces durante el Congreso, fue una idea de la República hace 70 años, es decir, la celebración de un Congreso sobre la lectura, ha sido clausurado por la Monarquía. Clausurado en su celebración que no cerrado a cal y canto. No vaya a haber algún mal pensado. Es, simplemente, una más de las curiosidades de esta vida moderna que en su modernidad pasa de la República a la Monarquía. Sin más.
Rosa Mora en su crónica de cierre en El País realiza una valoración positiva del mismo que, en su conjunto, no comparto. Sí que ha habido algunos atisbos que espero ir desgranando, pero, precisamente, en lo que eran sus objetivos aparentes como el de cruzar las propuestas de todos los sectores vinculados y el de abordar una definición de la lectura capaz de enfrentarse a los retos de las sociedades contemporáneas.
Pues bien, ni hay definición, ni se han cruzado propuestas.
Hubo, por parte del Consejero de Cultura de la Junta de Extremadura el reconocimiento de la "mudez" del Congreso y la promesa de iniciar el diálogo y el debate a través de la web.
Esperemos que así sea.
Algo de lo que ha aparecido en prensa
ABC 5 de abril
ABC 5 de abril (2)
ABC 6 de abril
Hoy 6 de abril
El País 6 de abril
La Voz de Galicia 6 de abril