Se ha convertido, casi, en nuestro refugio particular. Es el primer sitio al que solemos llamar cuando tenemos ocasión de una escapada rápida o de última hora. No siempre encontramos hueco lo cual nos alegra por María, pero es donde nos apetece ir por cercanía, por trato y por las escapadas que podemos hacer cerca sin tener que tirar mucho de coche.
No es la primera vez que hablamos en el blog de este sitio y esperemos que no sea la última. Alrededor del mismo, además, se van abriendo nuevos espacios. Así en esta ocasión hemos descubierto, mejor dicho María nos lo ha sugerido, Casa Rosario donde disfrutamos de buena cerveza el primer día y de mejor cena el siguiente.
Dirán que ha habido mucha gente por todos los sitios pero podemos dar fe, también que, por ejemplo, en las maravillosas playas de Loredo
y de Langre

se ha podido disfrutar de la tranquilidad, el sosiego y el silencio.
Y de nuevo de vuelta al tajo diario.