Espléndido y real como la vida misma la entrada-artículo de Otalora en Divergencias. La pena es que esta situación también se da en bastantes librerías.
Ayer me comentaban que con los salrios que algunas pagan y los bajos índices de formación y reciclaje, no hablo de pequeñas, sino de alguna grande, normal que ocurra.
Con ello la venta por internet aumentará para no provocar la vergüenza y el sonrojo ajeno a la hora de tener que preguntar por un libro.

Autor: César
Este es un fenómeno que se está dando en el comercio en general, y en el cultural en particular. No nos quejemos sólo de las librerías. Que cualquier entre en un gran almacén o en una tienda de discos y pregunte por una obra concreta de Berg o un cuarteto de Dvorak o un concierto para piano de Villa-Lobos, o una sinfonía de Nielsen. A ver qué sucede...
Fecha: 21/04/2006 19:46.

Autor: Txetxu
Pues lo mismo y con un añadido: hay menos sitios para entrar, para preguntar y, quizás, seguro, menos cosas para escuchar, aunque quizás entre las que haya haya más que merecen la pena.
Fecha: 21/04/2006 22:20.