
Había amanecido con 20 grados, casi, a las 8 de la mañana pero el tiempo no auguraba nada nuevo. Aún así siempre hay optimistas que recordaban que el año pasado llovió más y que este tiempo llevará menos gente a la calle pero más gente a las librerías. Ya se sabe que por aquí somos bastante recogidos.
Para muestra un botón.

Nos bastan unas gotas para "recogernos", charlar y beber entre amigos. En el juego de las adivinanzas pueden buscar a Juan Bas, Asier Muniategi, Coordinador de Ferias, Darío de Herro, Fernando de Etxean, Andrés Fernández de la Cámara del Libro de Euskadi, Kepa Torrealdai, de Elkar y Presidente de los libreros de Bizkaia, algún concejal sin partido o independiente como prefieran y se nos ha ido del cuadro la concejala de guardia que durante esta semana atiende prácticamente todos los compromisos.
La suerte es que no nos hace falta salir a la calle para celebrar o seguir delebrando el Día del Libro.

Sentimos lo borroso de la toma y prometemos y juramos que no es fruto del exceso alcoholico. Sólo habíamos tomado un vino acompañado de un "serranillo".
Luego ya tras el menú compuesto de garbanzos con hongos y bonito con tomate ha llegado la hora del postre con esta carta poco usual

Pero es que en Bilbao somo así.
Al Café Iruña la Unesco o algún Gremio le debería dar algún premio por una idea tan llena de sustancia.