Como reflejo y cumplimiento de la máxima de "Más no es mejor", por lo menos no siempre, esta semana han aparecido un par de declaraciones en las que se incide en la pérdida de calidad literaria. Se debería, quizás, presuponer que cuanto más se produce, más calidad florecería, pero parece que algunos piensan que no es así, hablándose incluso de una situación de "intoxicación editorial".
En un caso parece deberse a un cambio de criterio en la fijación del gusto que antes parecía pertenecer al editor y, ahora, al lector y, junto a ello, al cambio de "aporte" que hace el libro habiendo pasado del conocimiento al entretenimiento.
En otro, cuatro editoras reunidas en Valladolid han cargado más las tintas del lado del autor, bien porque leen poco, porque sólo quieren ser famosos, porque todo el mundo puede escribir, que no supone automáticamente escribir bien, ni pretender que te paguen por lo que has escrito.
En la encuesta que realizamos y que, con calma y entre trabajo y trabajo que nos da de comer vamos corrigiendo, preguntábamos por este tema, en concreto, una de las preguntas era la de las dificultades para la edición de calidad. Algunas de las respuestas fueron las siguientes:
- La sobredimensión de títulos editados, muchos muy malos.
- Los grandes grupos
- Presión de la sociedad para el consumo rápido
- La falta de criterio editorial
..........y bastantes más.