A algunos les parecerá un matiz, a otros un hecho casi sin importancia, pero a mí me parece que merece una lectura más tranquila o, por lo menos, dejar un interrogante abierto: si lo hacen con el alcohol, ¿lo harán también con los libros?
Algunos dicen que estos son los adalides del nuevo mercado, el de la libre competencia. Curioso