Los que pasamos de los cuarenta y algunos más quizás recordemos aquella canción cuya letra empezaba con...."entre tu pueblo y mi pueblo hay un punto y una raya. El punto dice "no hay paso", la raya "vía cerrada"....."
En el nuevo capitalismo, que sigue conviviendo con el antiguo donde el punto y la raya se trazan para separar el hambre, el punto y la raya crean divisiones trazan barreras infranqueables que acaban teniendo su incidencia en lo cotidiano.
En el nuevo capitalismo, las respuestas no son nunca personales. En la era de la "posible trasparencia" las sociedades y los entes son cada vez más anónimos. Los derechos son siempre de los poderosos que, para ejercitarlos se permiten trazar e imponer barreras a los ciudadanos. Todo ello, en este caso, además, desde un servicio público.
Lean, lean.....
Un ejemplo más de la mentalidad privada, posesionista, mal entendida y aplicada de un servicio público se supone que pagado y sostenido con el dinero de la ciudadanía a la que se impide el acceso.
El punto, hasta en la escritura tiene en sus orígenes una componente de separación, pero, también es cierto que permite trazar el final de una situación y empezar algo nuevo.
Veamos si es posible ir del punto y seguido al punto y final.