Ya con el inicio del curso escolar a la vuelta recupero un artículo de La Nación leído este verano en el que, comparando con la situación Argentina, se resaltan algunas de las características que facilitan, al parecer, el bun funcionamiento educativo del sistema finlandés.
Entre las mismas caben destacar el prestigio social de la profesión y la capacidad y ámbito de toma de decisiones, amén de otros factores.
No hace falta comprar con Argentina para ver que por aquí no vendría nada mal algo más de prestigio social al personal educativo.
Se me cuela , también en verano, la aceptación que parece tener en algunos centros las propuestas de gratuidad del Gobierno. Sería bueno que al terminar esta "fase piloto" se señalen tanto las razones que han mostrado los centros para colaborar, pero, también, las razones que han dado otros centros para no colaborar en dicho proceso.