Hay pocas librerías que se dediquen a este nicho de negocio teniendo, en el fondo, un gran valor de socialización y reutilización. Hay pocos libros que para cada uno sean para toda la vida y, en el fondo, el intercambio de libro usado permite, de alguna manera iniciar una conversación.
Ya en enero encontramos en el bibliómano una referencia. Hoy volvemos a reencontrar otra referencia, vista ya en agosto en Ciberescrituras . Creo que las librerías, al igual que con el fenómeno de bookcrossing deberían tomar una postura proactiva de participación.